El mito que “quema” al perro y al humano.

Una vez más me vuelvo a encontrar con la firme creencia de que se necesita cansar excesivamente al cachorro. No termino de entender de dónde y con qué fin se estableció esta creencia. Está claro que si agotas a un animal es más probable que después no va a tener energía para romper las cosas de casa cuando se queda sólo, ni para hacer nada propio de cachorro que nos molesta por no saber gestionar nosotros. Quizá dos horas de ejercicio diario sirvan, pero no por mucho tiempo y perjudican la salud del perro a corto y largo plazo. Algunos síntomas son sutiles, algunas veces no lo relacionamos y creemos en la mala suerte. En la actualidad lo compruebo con un cachorro de 8 meses. Su humana sostiene que tiene que darle un paseo de mínimo dos horas para que el animal no rompa nada en su ausencia de 3 horas. Lo que yo creo es que en un par de semanas necesitará 3 horas de ejercicio y después 4….

Voy a adelantar la conclusión de esta reflexión para los más perezosos y, para los que les interese, sigo contando la historia en la que me baso por esta vez.

Conclusión: un cachorro si duerme, déjenlo, es un bebé, se está desarrollando y su sistema necesita de ese descanso para desarrollarse adecuadamente. NUNCA va a necesitar 2 horas de ejercicio diarias y nunca sólo ejercicio físico. El secreto del equilibrio está en considerar su desarrollo y ejercicio mental igual o más que el físico. Desarrollar desde cachorro un perro capaz de ser equilibrada y serenamente feliz en vez de un loco que siempre va a por todas en cualquier situación que le excita ES POSIBLE y probablemente más fácil de lo que estamos haciendo para crear un “loco del pipican”. Plantéense que quizá necesite aprender a quedarse sólo, hay perros que aún de adultos sufren la soledad, ladrando y mordiendo sin la posibilidad de aprender a disfrutar de ella.

Seamos coherentes y antepongamos siempre el bienestar del perro y el equilibrio. Si a un perro lo entrenas a base de ejercicio diario, cada vez necesitará más tiempo para conseguir agotarlo. Si además hablamos de un cachorro, es como someter a un entrenamiento de deportista de élite a un peque humano. Además de entrenarlo, estamos contribuyendo a un estado continuo de estrés. Yo lo suelo comparar de la siguiente manera: Seguro que conocemos algún caso de alguna persona (nosotros mismos quizá) que tiene un ritmo de vida estresante, siempre corriendo. En muchas ocasiones lo que le puede suceder a esta persona es que elige hacer otras actividades en sus vacaciones, diferentes para desconectar de su rutina, pero actividades. Si esta persona decidiera irse a una playa tranquila de acampada una semana, es probable que no sepa qué hacer los primeros 3 días, estaría inquieto, aburrido, quizá hasta se ponga de mal humor y quizá piense que ha sido una mala idea y se vuelva. Quiero decir, uno se acostumbra a un nivel de exigencia físico  rutinario y el día que no está, podemos necesitarlo. Los perros son animales de rutinas, para lo bueno y lo malo, es fácil mantener un perro equilibrado manteniendo unas rutinas si éstas son las adecuadas.

Volviendo al cachorro en cuestión del que hablo, lo que  percibo es que sobre los 20 minutos de paseo empieza a sobreexcitarse, claro, tiene 8 meses!! síntoma que su humana confundirá con ese “tiene que quemar esa energía”. Así que, como soy la responsable de cuidar a este perro unos días hice algunas pruebas para confirmarme lo que creo y poder compartirlo con su humana desde la propia experiencia con el perro que trata de educar. La primera vez que lo dejé sólo fue sin más, estando en casa tranquilos y me fui 15 minutos. Cuando volví el perro seguía detrás de la puerta, lo cual a mí me indica que no  sabe aún estar sólo. (Es importante que puedan aprender esto para evitar problemas). La segunda vez que lo hice fue por 3 horas, lo que él suele estar acostumbrado, antes de irme, le di un corto y relajado paseo y estuve haciendo cosas en el ordenador hasta que se relajó, unos 15 min. Me fuí y al volver el perro estaba dormido en su cama y vino a saludarme muy tranquilo. Al día siguiente hice su plan, pero en vez de 2 horas (no pude sostener más tiempo algo que veía que el animal no estaba tolerando bien) fue 1 hora, el animal estaba sobrepasado de estímulos, desde que lo percibí emprendí la vuelta a casa, pero nos costó un rato llegar. Esta vez tuve que eperar como 40 minutos para que se relajara lo suficiente para dejarlo tranquilo en casa. Efectivamente, había mordisqueado varias cosas al volver.

El resto del tiempo que estamos en casa el animal duerme, duerme y duerme… lo saco menos tiempo (mucho menos)del que su humana me dijo y horas más tarde de lo que ella lo hace (no despierto a un cachorro para salir a la calle!) Además, en este caso es bastante fácil saber cuándo quiere salir, se va detrás de la puerta y me mira, así que en ese momento salimos. En dos días hemos entrado en ese código!!

Observa al perro y cuestiona siempre las interpretaciones que hacemos, cuestiona qué necesita realmente, encuentra el equilibrio entre su bienestar y el tuyo desde la comprensión y en la búsqueda del bienestar de la familia humano/canina. Si el perro está equilibrado y sabes qué hacer o no hacer para ello, la convivnecia es más fácil e infinitamente más placentera.

Si crees que necesitas ayuda, no dudes en pedirla, es una buena inversión para el bienestar familiar.