Enseñar al perro a caminar sin tensión

Enseñar a un perro a caminar sin tirar con collar y correa corta es, para mí, una práctica difícil, sin sentido y cruel. 

Es una forma en la que limitamos o privamos al animal de uno de los comportamientos naturales más importantes para su necesidad social y para su equilibrio. Cuando olfatean cada esquina, macetas, patas de bancos etc, van obteniendo mucha información de lo que “se cuece” por el barrio, de si han pasado perros nuevos, cuanto tiempo estuvieron por aquí, su sexo, estado de salud… y si es para él un sitio nuevo, es un mundo nuevo por descubrir e investigar! Para ellos marcar y oler todo es una práctica social importante y necesaria, además es algo que les hace concentrarse, les estimula mentalmente y les ayuda a relajarse, segregando endorfinas, lo que se traduce en felicidad.

No tiene sentido eliminar sistemáticamente este comportamiento, al contrario, debemos reforzarlo, la operación es sencilla, mientras muestra interés por olfatear, no está tirando de la correa. Además, tratar de eliminar esta conducta necesaria para su equilibrio de esta forma, es un proceso, doloroso y frustrante para el perro, causando a través del collar dolor y daños, algunos de ellos irreversibles.  

Hay casos en lo que es él el que tira y creemos que por eso no le está doliendo, quizá no sienta dolor en ese momento concreto, lo cual no significa que no se esté dañando algún órgano, glándula etc que tiene en el cuello y garganta (leer más)

Por otro lado corremos el riesgo de que el animal haga malas asociaciones. Si cuando ve a otro perro o algo le asusta tira en un acto reflejo INVOLUNTARIO y se hace daño, lo que sucederá es que acumulará una experiencia negativa en ese contexto y le reforzaremos el miedo o el peligro que conlleva la presencia de otro perro. Algunas veces se trata de corregir esta conducta con correcciones (tirones) de correa. Esto tiene más consecuencias aún, por un lado, reforzamos que el perro quiera ir con la correa tensa, ya que lo que predice el tirón (dolor) es la distensión de la misma, por otro, si cada vez que ve un perro se le infringe este dolor lo asociará como situación peligrosa, perro significa dolor, así que reaccionará con la intención de alejar dicho peligro. Otra de las consecuencias es la calidad del vínculo entre nosotros, somos seres impredecibles y peligrosos, ya que en ocasiones, quizá sin entender por qué, les causamos dolor.

Todo esto, lejos de conseguir un paseo tranquilo, suma un paseo lleno de tensiones, un perro asustado que nunca sabe lo que va a pasar, que tiene que ir mirando al frente, caminando recto y pegado a un humano que no sabe si en algún momento le va a causar dolor, vigilante por si aparece algún perro y esa tensión en la correa que a su vez va tensando a perro y humano, haciendo del paseo casi una tortura.  

La buena noticia es que todo esto no es necesario!! Por el contrario podemos:

Fomentar y reforzar el comportamiento de olfatear, comportamiento contrario a tirar de la correa.

Disfrutar de un paseo tranquilo y relajado, con un arnés bien ajustado que no le hará daño si en un acto involuntario tiramos de la correa y una correa lo suficientemente larga para que pueda saciar su curiosidad de olfatear los alrededores del camino.

Enseñar al perro y aprender los humanos a disfrutar de un paseo relajado,  saber cómo y cuando llamar al perro para que camine más cerca de nosotros.

Darle las experiencias necesarias de socialización, para tener un  perro tranquilo, seguro y con un vínculo cercano con el cual nos entenderemos y colaboraremos también en el paseo.