Sobre mí

MásCotas de amor con Diana

Me llamo Alba, y antes de decirles por donde ando en mi presente, quiero compartirles un par de anécdotas de mi vida en cuanto a mi convivencia con perros se refiere.

Más Cotas de Amor dejando Huella en los corazones humanos caninos.

Mi primer perro llegó a mi vida cuando yo tenía unos 3 años, una preciosa cachorro de samoyedo a la que llamamos Alaska. Como crecí sin hermanos siempre dije y digo que ella era mi hermana. Fuimos compañeras de paseos, juegos, días de campo, siestas en invierno y, como no, de algunos malentendidos. Cuando tenía unos 8 años, disfrutábamos de un pequeño paseo nocturno para ese último pis del día. Vivíamos en un pueblo a la orilla de un río, nuestra casa daba muy cerquita de ese río y nos encantaba adentrarnos un poco en la oscuridad dejando a pocos metros las luces del pueblo. Se nos cruzó un gato, Alaska salió corriendo detrás y yo volé desde el otro extremo de la correa hasta frenar de cara contra la rueda de un coche por donde el gato consiguió darle esquinazo. El gato salió por el otro lado del coche y Alaska se me escapó detrás de él. Fui en su busca muy asustada, me aterraba la idea de perderla en aquella oscuridad. Entre el susto y mi forma de entender la educación en ese momento, se llevó unos cuántos zarandeos, gritos y sus respectivas tortas en el lomo cuando la encontré (sé que desde donde esté perdona mi ignorancia). Por supuesto, entre tanta tensión no me dolió el golpe en la cara hasta que llegué a casa y encontré el consuelo de mis padres por todo lo sucedido.

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MásCotas de Amor Sacha

Al tiempo de que Alaska nos abandonara llegó Sacha, una mestiza blanca de 14 kilos con una sonrisa preciosa. Simultáneamente hubieron más perros en mi vida y en mi casa, con cada uno tuve vínculos preciosos y especiales e infinitas anécdotas, pero me voy a centrar en Sacha ya que por cuestiones varias a parte de por mi disponibilidad, puse especial interés en su educación. Yo contaba con 14 años y todas las tardes se las dedicaba a ella. En cuanto a la comunicación en la calle Sacha era destacable y amada entre mis amigos y vecinos. Nunca llevaba correa, siempre acudía a mi llamada, nunca se alejaba demasiado en los parques que me reunía con mis amigos, se paraba y cruzaba a mi señal y era muy sociable con perros y humanos, en definitiva la convivencia era fácil y me acompañaba a casi todos sitios. Nos amábamos, aunque ahora que soy consciente, creo que también me temía en algunas ocasiones  (también perdonará mi ignorancia desde donde esté). Mi forma de educar era la que era en aquel entonces, la que nos enseñaron para “educar a esa especie inferior que tenían que tener claro quien mandaba” :'(

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Más Cotas de Amor Señales de Calma Turid Rugaas

Mi primer contacto con mi nuevo paradigma de educación fue el libro de Turid Rugaas “El lenguaje de los perros. Señales de calma” que leí prácticamente en el avión de camino a Barcelona para asistir a un seminario al que llamó “Cambia tu perspectiva sobre la educación canina”, así que, como se suele decir, “me vino como anillo al dedo”. Leyendo este libro, (sencillo, ligero, fácil y que recomiendo a todo el mundo que quiera conocer lo imprescindible sobre los perros) en dos ocasiones se me saltaron las lágrimas, una al percibir la conexión, empatía y comprensión que posee Turid con los perros, y otra al hacerme consciente de mis formas aversivas e incluso crueles que llegué a usar con los perros con los que conviví producto de mi ignorancia, prometo que puse todo el amor en ello. Mis creencias e interpretaciones sobre la visión que tienen los perros del mundo y mi forma de educarlos en aquel entonces están muy lejos de lo que hoy entiendo de ellos.

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En ese seminario mis esquemas y estructuras de creencias respecto a la educación y convivencia con perros quedaron totalmente destruidos. Así que empecé desde un estado de “sólo sé que no sé nada” a reconstruir un sistema de conocimientos y herramientas para la educación y convivencia basadas en la comprensión, empatía, colaboración y amor, creando un vínculo seguro y constructivo. 

Desde ese seminario he asistido a diferentes seminarios, formaciones, leído libros y hablado con amigos y conocidos profesionales; empleo la mayor parte de mi tiempo a estudiar y a aprender de ellos, los perros. Me matriculé en el Curso de educador canino internacional (International Dog Trainer Education) de Turid Rugaas en Barcelona y en noviembre de 2015 me trasladé a vivir aquí para continuar mi formación y conocer a los grandes profesionales que viven o frecuentan esta ciudad.

Toda mi formación ahora es con el único objetivo de seguir ampliando mis herramientas y mejorar mis servicios para ofrecértelos a ti, mejorar tu calidad de vida en cuanto a la convivencia se refiere y difundir y apoyar este paradigma de educación basado en la confianza, la empatía, la calidad del vínculo, la colaboración y el amor. 

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